Mala sombra

Reseña:

Se dice que en Mala Sombra no entran los monstruos, porque le tienen miedo a sus habitantes. Allí supieron resistir a los conquistadores españoles, a las intrigas de Estados Unidos, a la dictadura de los Somoza, a la guerrilla y a la contraguerrilla. Sin embargo, nadie protege a los moradores de este pequeño pueblo del sur de Nicaragua de sus propios errores y pecados 

Algunos dicen que los monstruos no entran en Mala Sombra, no. Porque ya están todos viviendo dentro.

Sobre el libro:

La maldad humana es como el Universo: un infinito que es imposible de concebir. Sabemos que hay crímenes y torturas, pero la mayoría de nosotros no somos capaces de comprender su magnitud. El cine ha hecho todo lo posible para obligarnos a visualizar la violencia pero esas imágenes, por desagradables, que resulten, son un simple espectáculo, que no respetan la realidad.

Pero la realidad está ahí, al alcance del ratón. Desde que existen los teléfonos con cámara, cualquier espanto puede dar la vuelta al mundo en unos pocos minutos. Con ellos puede morir cualquier ilusión de que el ser humano sea bueno o mantenga esperanzas de progreso. Ese es el paisaje que nos dibuja el libro.

Mala Sombra es un lugar ficticio (espero que los nicaragüenses me perdonen el haberlo situado en su país), pero las historias que se desarrollan en sus calles se apoyan en hechos reales. Muy reales.

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Curiosa publicidad en el siglo XIX

Reseña:

El apartado más honesto de cualquier periódico es la publicidad. Las noticias o las columnas de opinión siempre están manchadas por unos determinados intereses. La publicidad, en cambio, aunque mienta y exagere, nos revela con mucha exactitud cuáles son los miedos y las esperanzas de toda una sociedad. En este libro repasamos una etapa de cambios radicales, el siglo XIX. Cuando Napoleón invadió Europa, la gente se desplazaba a caballo y se iluminaba con velas. Menos de un siglo después, ya existía el ferrocarril, los barcos de vapor y los primeros automóviles. También aparecieron las bombillas eléctricas, la fotografía, el telégrafo y otros cien inventos que forman parte de nuestro día a día.

Desde Fernando VII a Alfonso XIII, repasamos un periodo apasionante de nuestra historia, de la mano de la publicidad. También le echaremos un ojo a la Norteamérica del Lejano Oeste y de los emprendedores que, bien o mal, ayudaron a convertirla en la primera potencia.

El libro contiene más de 800 imágenes y, para elaborarlo, se han consultado más de cien fuentes bibliográficas.

Sobre el libro:

Las hemerotecas son una excelente manera de viajar en el tiempo. No hay que pagar el seguro del Delorean, ni aguantar los chistes malos de Marty MacFly. Por antiguo que sea un periódico, siempre nos habla de acontecimientos que acaban de ocurrir o que aún están en marcha. Si se abre El Diario de Madrid, del 4 de mayo de 1808, por ejemplo, volvemos a una ciudad ensangrentada por los franceses. Muchos ciudadanos han sido fusilados la noche anterior, y el general Murat amenaza con ejecutar a muchos más si vuelven a tocar un arma. Aunque hayan pasado dos siglos desde entonces, el tiempo no ha transcurrido en las páginas de ese periódico. Es un horror que se está viviendo aquí y ahora.

Por eso empecé a picotear por diversas publicaciones, pescando noticias y anécdotas. Casi todos los periódicos antiguos tenían cuatro páginas, la última de ellas dedicada completamente a la publicidad. Son anuncios bastante llamativos. Sus creadores tenían carta blanca para insultar a la competencia, soltar las mentiras más gordas o perder el sentido del ridículo. Cualquier táctica era válida para destacarse y conseguir la atención del público. No tardé en darme cuenta que esos anuncios, a su manera, también resultaban una valiosa fuente de información. Por ejemplo, nos dicen qué papel jugaban los hombres (caballeros dispuestos a la acción) y las mujeres (amas de casa interesadas en la moda y las labores del hogar). También nos cuentan qué nivel había alcanzado la medicina o la tecnología (de los purgantes destinados a equilibrar los supuestos humores del cuerpo, utilizados a finales del XVIII, se fue pasando a las vacunas y a modernos fármacos como la aspirina, descubiertos a finales del XIX). Incluso nos revelan secretos incómodos. Mientras los gobernantes aún hablan de una España Imperial, en las páginas de avisos se amontonan los barcos que ofrecen un viaje a tierras mejores. Es la época victoriana, de grandes corsés y enormes remilgos, pero las enfermedades venéreas afectan a miles de matrimonios que juraron ser fieles hasta la tumba.

Fui recopilando anuncios más curiosos, divertidos o chocantes en los meses siguientes. No vienen ordenados de ninguna manera. La única forma de cazarlos es ojeando publicaciones antiguas, una a una. A ojo, debo haber consultado unos diez mil periódicos y revistas, de los cuales extraje unas tres mil imágenes. Hubiera sido imposible utilizarlas todas, porque la extensión y el tamaño del archivo hubiera sido excesivo. Escogí unas 800, que es un número respetable y no demasiado excesivo.

El libro está planteado en varias partes. La primera repasa el contexto histórico. Recordaremos qué pasó entre los reinados de Carlos IV y Alfonso XIII, tanto dentro como fuera de España. Se incluyen numerosos grabados y fotografías de la época, algunas de las cuales no se habían vuelto a editar hasta la fecha.

La segunda parte habla de la medicina, en una época que no conocía los antibióticos y los farmacéuticos eran libres de crear y vender cualquier potingue. Acudir a una botica en busca de remedio podía ser tan peligroso como la enfermedad en sí. A falta de algo mejor, se usaban drogas como los derivados del opio o el cannabis para aliviar los síntomas de cualquier dolencia.

La tercera parte recorre la evolución tecnológica que se experimentó en el siglo XIX. Un ciudadano de la antigua Grecia no tendría muchos problemas para moverse por el Madrid de 1800. La gente se sigue moviendo a pie o a caballo, se comunica por carta, usa velas para iluminarse o compra artículos al peso en un mercadillo. Sólo cien años después, las cosas han cambiado mucho. Hay trenes, bracos de vapor y automóviles. Se usa el telégrafo y el teléfono para transmitir noticias de una punta del mundo a la otra. Hay luces eléctricas, máquinas que lavan la ropa, enfrían la comida o reproducen canciones grabadas tiempo atrás. Aparecen las grandes corporaciones y los primeros centros comerciales, que permiten comprar sus productos en cómodos plazos.

La cuarta parte se fija en la alimentación , un sector que sufrió grandes transformaciones a lo largo del siglo XIX. En 1800, casi todo lo que comía y bebía una persona se había producido a pocos kilómetros de su casa. Pero la llegada de medios de transporte más veloces, como el barco de vapor, permitieron que los alimentos pudieran llegar a cualquier parte del planeta. Se empezaron a popularizar productos que sólo podían permitirse los ricos, como el café y el chocolate, y surgieron gigantes como Coca Cola o Nestlé.

En la quinta parte, echamos un ojo a Estados Unidos. Un país que empezó el siglo XIX desde una posición bastante humilde en el plano internacional, pero que demostró una inventiva envidiable. Mientras los pistoleros intercambiaban disparos en el Lejano Oeste, inventores como Meucci o Edison desarrollaban el teléfono y la bombilla eléctrica, y se fundaban corporaciones destinadas a marcar el rumbo de la economía mundial en el siglo siguiente.

En resumen, Curiosa publicidad en el siglo XIX propone un viaje el tiempo. A través de los anuncios, repasaremos la historia de cosas que forman parte de nuestro día a día, como el tren, el paraguas, la vaselina, las pólizas de seguro o la cerveza. En la quinta parte, echamos un ojo a Estados Unidos. Un país que empezó el siglo XIX desde una posición bastante humilde en el plano internacional, pero que demostró una inventiva envidiable. Mientras los pistoleros intercambiaban disparos en el Lejano Oeste, inventores como Meucci o Edison desarrollaban el teléfono y la bombilla eléctrica, y se fundaban corporaciones destinadas a marcar el rumbo de la economía mundial en el siglo siguiente.

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Trozos de ti

Reseña:

En el Geocaching jugadores de todo el mundo se retan a encontrar pequeños tesoros ocultos, llamados cachés. Tanto éxito ha tenido esta afición, que incluso se pueden encontrar cachés en la Antártida y la Estación Espacial Internacional. Sólo en la Comunidad de Madrid hay más de cinco mil cachés escondidos, esperando ser descubiertos. Es una excelente excusa para pasear por el campo o descubrir rincones insólitos de nuestras ciudades, pero ¿qué ocurre cuando un psicópata decide participar en el juego?

Una pareja está a punto de descubrirlo. Ambos deberán sobrevivir a la versión más espantosa y macabra del Geocaching

Sobre el libro:

Me inicié el Geocaching hace unos cinco años y, desde entonces, he localizado unos trescientos cachés, en cinco países diferentes (que no son muchos, si nos fijamos en las estadísticas de otros jugadores). He sufrido alguna que otro situación incómoda, porque los contenedores no siempre se esconden en el entorno más seguro. Esa calle puede ser peligrosa a partir de cierta hora o en aquel hueco puede esconderse algo peligroso, como cristales rotos. En general, la gente respeta el espíritu del juego, y deja cosas interesantes. Sin embargo, antes de meter la mano para descubrir un caché, siempre me pregunto qué pasaría si alguien con malas ideas se animara a participar.

Así surgió la idea de este libro.

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El loco de la baraja I – Un círculo en el tiempo

Reseña:

En un país africano, se ha descubierto un cadáver de dos mil años de antigüedad. Aunque parezca imposible, lleva ropa moderna, y una tarjeta de visita que lo identifica como Juan Daniel Martín. Se trata de un periodista español, que está bastante vivo en ese momento, y a punto de celebrar su cumpleaños, a cuatro mil kilómetros de distancia. No sospecha que va a meterse en un lío enorme, que pondrá en riesgo su cordura, su vida y su sentido del humor.

Viajes en el tiempo, zombis, golpistas del África Ecuatorial, y una comida extremadamente picante, configuran esta trepidante aventura repleta de acción, terror y chistes malos.

Sobre el libro:

Primero parte de una trilogía que pretende ofender a los zombis, los superhéroes y los alienígenas, más o menos en ese orden, y demostrar que es compatible el sentido del humor y ser un novelista pobre, de los que compran los paquetes de calzoncillos del Lidl.

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Hasta el fin del universo

Reseña:

Hasta el fin del universo es un viaje de mil billones de años hacia el futuro, cuando todas las estrellas han muerto. Una criatura sobrevive todavía, porque fue diseñada para ser inmortal. Ella es un organismo sintético, que ha visto apagarse el Sol, y ha acompañado a la especie humana en su búsqueda de nuevos hogares. Estaba allí cuando la Vía Láctea se dispersó por la inmensidad y todas sus brasas se apagaron. Ella es la Eterna, pero contempla ahora a un espacio vacío, a una noche sin esperanza, a la agonía definitiva del tiempo y del espacio. ¿Está todo perdido o es posible encontrar refugio en un Universo que se muere?

Sobre el libro:

Desde el Big Bang, el Universo ha estado en expansión. Salvo que intervengan fuerzas que no conocemos (o de la que sabemos muy poco, como la materia oscura) llegará un momento en que las galaxias se rompan y todas las estrellas se dispersen. Muchas de ellas habrán muerto ya, y sólo serán enanas con poca o ninguna energía. Las más grandes serán agujeros negros, que devorarán toda la materia que puedan, antes de perderse en el infinito.

Si la humanidad sobrevive el tiempo suficiente, deberá buscar casa y recursos en medio de ese Universo, cada vez más amplio y caótico. No sólo deberá sobrevivir a los enemigos que encuentre en el camino, a las amenazas cósmicas o su propia estupidez. También deberá enfrentarse al horror de una existencia que se desintegra y no ofrece ninguna esperanza.

Esa es la historia que contemplaremos desde los ojos de la Eterna, la última hija de la humanidad.

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Túneles

Reseña:

Túneles nos habla de un horror que cualquiera de nosotros podríamos sufrir, al usar el transporte público. Siempre existe la posibilidad de sufrir un accidente o un atentado terrorista. Marta, la protagonista de esta historia, no sabe si ha sido víctima de lo uno o del otro. A su alrededor, sólo hay cadáveres y metal aplastado. Con un pequeño grupo de supervivientes, tendrá que decidir si espera a los servicios de emergencia, o se atreve a explorar la oscuridad en busca de una salida. Cualquier opción parece peligrosa, y hay demasiadas preguntas en el aire

Sobre el libro:

Todas las historias están inventadas. En serio. Da igual que pongas sobre la mesa la idea más absurda que se te ocurra: alguien ya lo ha convertido en relato, película o episodio de Twilight Zone. El auténtico secreto es saber darle una vuelta a esa semilla, para que parezca totalmente original.

En Túneles es donde, posiblemente, haya llevado más lejos ese concepto. El planteamiento descrito en la reseña es aplastado y horneado para configurar algo nuevo y sorprendente.

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Pida tres deseos

Reseña:

Todos tenemos sueños imposibles: juventud eterna y libre de enfermedades, éxito en el amor o en los negocios, una montaña de lujos. Sin embargo, el deseo es un arma cargada, que se puede disparar en la dirección más inoportuna. Nuestro protagonista es inteligente, y se considera libre de peligros. Ningún genio podrá tomarle el pelo. ¿O sí? Cuando se negocia con una entidad que puede conceder la vida eterna o riquezas ilimitadas, cualquier desenlace es posible.

Sobre el libro:

El terror y la comedia comparten campo de juego. Es fácil convertir una carcajada en algo siniestro o transformar nuestro monstruos en algo ridículo. Me gusta hacer equilibrio en el límite de la ironía, y este relato es un ejemplo. Nos cuenta una historia terrible, pero también se cachondea de ella. Siempre es agradable poder reírse cuando hay demasiadas sombras y muy poco fuego.

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