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¡Último día!

A medianoche de hoy, se acaba el plazo para la presentación de manuscritos para nuestro IV certamen literario.

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Publicado en Certamen

IV certamen literario Ediciones Negras

Ediciones Negras es una iniciativa creada por y para autores noveles, con el objetivo de difundir sus obras. Una de las herramientas para conseguirlo es su certamen literario, que alcanza ya su cuarta edición.

BASES

Participantes: Mayores de edad, cualquiera que sea su nacionalidad y residencia.

Temática: Relatos de terror, ciencia ficción o fantasía, en cualquiera de sus variantes.

Formato y requisitos:

·         Los relatos deben tener una extensión máxima de 400 palabras, sin incluir el título ni el seudónimo.

·         Deben estar escritos en castellano.

·     Deben ser originales (el remitente debe ser el autor del texto y conservar todos los derechos) y no haber sido premiados en ningún otro certamen.

·         Los textos se presentarán en formato DOC, con fuente Arial de tamaño 12

·         Se permite el envío de hasta tres obras por autor.

·         Las obras se tienen que enviar a la dirección editorial.ediciones.negras@gmail.com, con el asunto IV certamen literario Ediciones Negras.

·         En el cuerpo del mensaje se hará constar:

o   Nombre y apellidos del autor

o   Seudónimo utilizado

o   Fecha de nacimiento

o   Domicilio

o   Teléfono

o   Dirección de correo electrónico.

o   Opcionalmente, para su inclusión en la antología del certamen si sus relatos fueran seleccionados:

§  Una breve biografía no superior a las 150 palabras, indicando trayectoria del autor, principales obras, proyectos futuros o aspiraciones, etcétera.

§  Foto del autor en formato JPG, PNG o similar, y de tamaño no superior a los 2 MBs.

Plazo: La fecha límite para la presentación de las obras será el 15 de julio de 2019, hasta las 23:59.

Fallo: La decisión del jurado se dará a conocer el 15 de agosto de 2019, en la página https://edicionesnegras.wordpress.com.

Se seleccionará un ganador, un finalista y, de acuerdo al volumen y calidad de los textos recibidos, entre 15 y 25 relatos, para su inclusión en una antología digital e impresa. 

Premios:

·         Para el ganador: trofeo, edición, tres ejemplares impresos de la antología y una copia digital

·         Para el finalista: Edición, un ejemplar impreso y una copia digital.

·         Seleccionados: Edición y copia digital.

Otras disposiciones:

La participación en el certamen implica la total aceptación de sus bases

Cualquier eventualidad no contemplada específicamente en estas bases, queda a criterio de los organizadores del certamen.

Los autores seleccionados conservarán todos los derechos sobre su obra, incluyendo el poder modificarla o retirarla de la antología si así lo considerarán oportuno.

Las obras no seleccionadas serán eliminadas.

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Curiosa publicidad entre 1900 y 1920

Dado el éxito de Curiosa publicidad en el siglo XIX, hemos empezado a preparar una segunda parte. Entre 1900 y 1920, se están recogiendo todos los frutos sembrados durante la Revolución Industrial, tanto los buenos como los malos. Ya podíamos comprar en El corte Inglés, mojar pan en aceite La Española o montar neumáticos Michelin en nuestro moderno Renault de 40 caballos. Pero también son años oscuros. Los militares españoles intentan reconquistar la gloria que perdieron en Cuba, embarcándose en aventuras cada vez más peligrosas. Las potencias europeas han logrado esclavizar gran parte de Asia y de África, abriendo heridas que tardarán décadas en curarse, pero sus apetitos no conocen límites, y no tardarán en enfrentarse las unas a las otras en un conflicto que alcanzará una magnitud inimaginable.

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Nueva web sobre publicidad

Para escribir Curiosa publicidad en el siglo XIX se recopilaron unos tres mil recortes. No sólo eran anuncios, sino también noticias o anécdotas de interés. Gran parte de ese material tuvo que quedarse fuera del libro, para que su tamaño fuera razonable, pero sería interesante ir recuperándolo poco a poco. Para eso hemos creado un nuevo sitio web:

De paso, informamos que ya está disponible la versión ebook de Curiosa publicidad en el siglo XIX.

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Curiosa publicidad en el siglo XIX: ¡Sexo!

Corset
Alfred Choubrac, finales del siglo XIX

En el siglo XIX, la moral es tan rígida como una coraza de hierro. Estamos en la época de los corsés, apretados con tanta fuerza que algunas mujeres se lastiman los órganos internos. Al matrimonio no sólo se llega virgen, y dispuesto a firmar un contrato de fidelidad que debe mantenerse hasta la tumba. La propia idea del sexo asusta y repugna, incluso entre los médicos.

En Minerva, una revista científica de 1807, se hablaba de “Las enfermedades de nervios producidas por el abuso de los placeres del amor”. También nos advertía del “abominable vicio de la masturbación” que hace que las mujeres caigan en “afecciones histéricas y un desorden general de todo el sistema nervioso”. Los hombres tampoco están libres de peligro. El “exceso de placeres venéreos”, según revistas como Décadas médico-quirúrgicas, de 1821, o Repertorio médico extranjero, de 1832, causa parálisis, cáncer e incluso la muerte.

La Vida Galante, 6 de Noviembre de 1898

Existe la creencia de que la potencia sexual no es ilimitada. Que se va gastando poco a poco, como los cartuchos de una escopeta, llevándose por delante la salud. En La gaceta médica, de 1853, se asegura que “una pérdida excesiva de semen ocasiona laxitud, debilidad, convulsiones, flaqueza, extenuación, dolores […] y diversas enfermedades”. Así que guardad todos el pájaro en la jaula, pilluelos y pilluelas. El sexo es para tener hijos, y para nada más, o ateneos a las consecuencias.

Revista La vida galante, de 19 de marzo de 1899

Ese puritanismo, que nos parece absurdo, tiene su lógica. En el siglo XIX no existen ni los preservativos ni los antibióticos. Cuando se hace parada y fonda entre sábanas ajenas, es fácil contagiarse de enfermedades como la sífilis, la gonorrea o el herpes, para las que aún no existe cura. Hablamos de afecciones terribles, dolorosas o incluso mortales, que pueden transmitirse también al feto, en el caso de las mujeres que se queden embarazadas. Una canita al aire, en ese tiempo, equivalía a jugar a la ruleta rusa. Visto así, la castidad parece la única protección razonable.

Sin embargo, hace doscientos años, la gente tampoco era de piedra. Las páginas de anuncios están llenas de remedios que prometen recuperar las fuerzas perdidas disparando al aire, o garantizan alivio para las enfermedades venéreas. En realidad, ninguno de estos tratamientos es eficaz, sino todo lo contrario. Por ejemplo, la sífilis se trataba con mercurio, que es una manera muy rápida de acabar en la tumba, porque hablamos de un metal bastante tóxico. Otros medicamentos sólo eran placebos, destinados a enriquecer a sus creadores, o escondían sustancias estupefacientes, como los derivados del opio, que aliviaban las molestias durante un rato.

La vanguardia, 1 de enero de 1881
El país, 18 de diciembre de 1900
La Unión, 7 de febrero de 1887

Resumiendo, en el tiempo que va de Napoleón a Alfonso XIII, la cama podía ser un lugar más peligroso que un campo de batalla. Aunque diera más gustito.

Todo esto y más detalles en Curiosa publicidad en el siglo XIX, ya a la venta.

Publicado en Lanzamientos

Curiosa publicidad en el siglo XIX

Por fin hemos lanzado Curiosa publicidad en el siglo XIX, nuestro proyecto más complejo y ambicioso.

Después de varios meses de trabajo, ya está disponible nuestro nuevo lanzamiento y el más ambicioso hasta la fecha: Curiosa publicidad en el siglo XIX. Para elaborarlo se han recurrido a más de cien fuentes bibliográficas diferentes, y se han utilizado ochocientas ilustraciones, pacientemente recopiladas entre miles de periódicos y revistas. Al tratarse de un proyecto independiente, también nos ha exigido ponernos al día con las últimas técnicas de maquetación y retoque fotográfico, para ofrecer una calidad profesional. No podemos decir cuántas bebidas energéticas hemos consumido en el proceso porque hemos perdido la cuenta.

¿Qué tiene de interesante la publicidad?, os preguntareis. Es algo que nos meten en el buche a todas horas, y no parece lógico sentarse a estudiarlo. El catálogo de Netflix parece una manera mucha más divertida de perder el tiempo. Sin embargo, los anuncios nos dicen mucho más de lo que parecen. Por ejemplo, los libros de historia nos aseguran que la Europa del XIX era extremadamente puritana. Mucho corsé, bastante rezo, y poca alegría pa tu cuerpo, Macarena. Pero la publicidad andaba plagada de anuncios como éste:

O como éste:

Es decir: mucha época vitoriana y tal, pero la peña abusaba de “la Venús y los placeres solitarios”. Los anuncios también nos indican que “las enfermedades secretas” (sífilis, herpes, gonorrea…) eran toda una epidemia en los castos tiempos que van desde Fernando VII a Alfonso XIII.


Los anuncios antiguos también pueden ser divertidos. Por ejemplo, en 1896 existían remedios que te quitaban el dolor de cabeza y, además, te enseñaban a tocar la guitarra:

Por no hablar, por ejemplo, de todos los medicamentos que incluían opio, cocaína o cannabis entre sus ingredientes:

La publicidad también podía ser atractiva. Artistas como Alphons Mucha o Toulouse Lautrec crearon un estilo de pintura fresco, novedoso y colorido, el Art Nouveaux, y no dudaron en hacer caja creando anuncios (porque los pintores bohemios también tenían que comer, cantara lo que cantara Charles Aznavour):

¿Y por qué nos interesa el siglo XIX? De entrada, no podemos retroceder mucho más: antes de 1800, la publicidad casi no existe. Los comerciantes se limitan a pregonar sus mercancías a voces. Será en el siglo XIX cuando despeguen medios de comunicación masivos, como la prensa, y aparezcan las grandes marcas comerciales, como Nestlé, Singer, Coca Cola o Levis, que necesitan de técnicas de marketing más sofisticadas para destacarse de la competencia.

El siglo XIX es un periodo de cambios radicales. En 1800, cuando gobernaba Carlos IV, el analfabetismo superaba el 94%, la gente se iluminaba con velas y tenía que viajar a pie, a caballo o en barcos de vela. En muchos aspectos, no se había salido de la Edad Media. Cien años después, en 1900, ya existen los trenes, los barcos de vapor y los automóviles. Hay tendido eléctrico, líneas de telégrafo y teléfono, y se abren las primeras salas de cine.

Resumiendo, se trata de un proyecto totalmente artesanal, al que hemos dedicado mucho tiempo y mucho mimo, y que aborda la Historia desde una perspectiva bastante novedosa. Para ajustarnos a todos los bolsillos hemos editado dos versiones: a todo color, y otra en blanco y negro, a un precio bastante más ajustado. Ambas son casi de igual de espectaculares.

Publicado en Editorial

Amazon, ese enemigo

La edición digital es una estupenda salida cuando no hay dinero para pagar a una imprenta y un servicio de distribución más serio. Subes un archivo a la red esta tarde, y estará disponible para su venta física en el mundo entero en menos de 48 horas. Pero no tienes ningún tipo de control real sobre ese monstruo: he aquí la gran pega.

A pesar de su importancia, Amazon no es muy amigable con los editores. Proporciona unas plantillas que no son demasiado sencillas de usar, y una información bastante genérica. Si hablamos de formatos más complejos, que incluyan imágenes con sangría y otras filigranas ni te cuento. Te pueden dar las uvas intentando hacer las cosas bien.

Ahí estaba yo, hace nueve días, con mi manuscrito de Curiosa publicidad en el siglo XIX, perfectamente formateado. Dado el tamaño y complejidad de un libro que contiene tantas imágenes, el proceso de publicación dura unas 2 horas, sin contar el tiempo necesario para que la web lo revise todo y dé su conformidad. Pero esperaba tenerlo todo listo en unas 24 horas.

Para aquí seguimos, unas 216 horas después. A cada rechazo seguía el mensaje: ”
Your manuscript content extends past the margins. Margins prevent your content from getting cut off when your book is printed.” Había encargado una copia impresa donde no se apreciaban problemas con los márgenes, pero quién sabe. Igual tenía que ajustarlos un poco más. Así que venga retocar el archivo y volver a subirlo, esperando un visto bueno que no ha llegado. He perdido pelo, he ganado canas y creo que me ha salido un tic en el ojo derecho.

Después de ponerme en contacto con Amazon, he recibido respuesta hoy: que ni márgenes ni leches, hombre. Que eso lo dicen pa despistar (o eso parece). Que el problema es que hay texto ilegible en algunas páginas. He comprobado esas páginas, y no hay problema: todas las fuentes son correctas, y tienen un tamaño adecuado. Lo único que se me ocurre es que la pega esté en el texto incluido en los propios anuncios. Un texto que, en muchos casos no es relevante o, debido a la naturaleza del material (hablamos de recortes que tienen al menos 120 años) ni se ve.

Pues en esas estamos. Con el libro en el limbo, por culpa de la mecánica cabezonería de Amazon.