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Curiosa publicidad en el siglo XIX

Por fin hemos lanzado Curiosa publicidad en el siglo XIX, nuestro proyecto más complejo y ambicioso.

Después de varios meses de trabajo, ya está disponible nuestro nuevo lanzamiento y el más ambicioso hasta la fecha: Curiosa publicidad en el siglo XIX. Para elaborarlo se han recurrido a más de cien fuentes bibliográficas diferentes, y se han utilizado ochocientas ilustraciones, pacientemente recopiladas entre miles de periódicos y revistas. Al tratarse de un proyecto independiente, también nos ha exigido ponernos al día con las últimas técnicas de maquetación y retoque fotográfico, para ofrecer una calidad profesional. No podemos decir cuántas bebidas energéticas hemos consumido en el proceso porque hemos perdido la cuenta.

¿Qué tiene de interesante la publicidad?, os preguntareis. Es algo que nos meten en el buche a todas horas, y no parece lógico sentarse a estudiarlo. El catálogo de Netflix parece una manera mucha más divertida de perder el tiempo. Sin embargo, los anuncios nos dicen mucho más de lo que parecen. Por ejemplo, los libros de historia nos aseguran que la Europa del XIX era extremadamente puritana. Mucho corsé, bastante rezo, y poca alegría pa tu cuerpo, Macarena. Pero la publicidad andaba plagada de anuncios como éste:

O como éste:

Es decir: mucha época vitoriana y tal, pero la peña abusaba de “la Venús y los placeres solitarios”. Los anuncios también nos indican que “las enfermedades secretas” (sífilis, herpes, gonorrea…) eran toda una epidemia en los castos tiempos que van desde Fernando VII a Alfonso XIII.


Los anuncios antiguos también pueden ser divertidos. Por ejemplo, en 1896 existían remedios que te quitaban el dolor de cabeza y, además, te enseñaban a tocar la guitarra:

Por no hablar, por ejemplo, de todos los medicamentos que incluían opio, cocaína o cannabis entre sus ingredientes:

La publicidad también podía ser atractiva. Artistas como Alphons Mucha o Toulouse Lautrec crearon un estilo de pintura fresco, novedoso y colorido, el Art Nouveaux, y no dudaron en hacer caja creando anuncios (porque los pintores bohemios también tenían que comer, cantara lo que cantara Charles Aznavour):

¿Y por qué nos interesa el siglo XIX? De entrada, no podemos retroceder mucho más: antes de 1800, la publicidad casi no existe. Los comerciantes se limitan a pregonar sus mercancías a voces. Será en el siglo XIX cuando despeguen medios de comunicación masivos, como la prensa, y aparezcan las grandes marcas comerciales, como Nestlé, Singer, Coca Cola o Levis, que necesitan de técnicas de marketing más sofisticadas para destacarse de la competencia.

El siglo XIX es un periodo de cambios radicales. En 1800, cuando gobernaba Carlos IV, el analfabetismo superaba el 94%, la gente se iluminaba con velas y tenía que viajar a pie, a caballo o en barcos de vela. En muchos aspectos, no se había salido de la Edad Media. Cien años después, en 1900, ya existen los trenes, los barcos de vapor y los automóviles. Hay tendido eléctrico, líneas de telégrafo y teléfono, y se abren las primeras salas de cine.

Resumiendo, se trata de un proyecto totalmente artesanal, al que hemos dedicado mucho tiempo y mucho mimo, y que aborda la Historia desde una perspectiva bastante novedosa. Para ajustarnos a todos los bolsillos hemos editado dos versiones: a todo color, y otra en blanco y negro, a un precio bastante más ajustado. Ambas son casi de igual de espectaculares.

Enlace a la edición en color: https://www.amazon.es/dp/1090815050

Enlace a la edición blanco & negro: https://www.amazon.es/dp/1799010015

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Publicado en Editorial

Amazon, ese enemigo

La edición digital es una estupenda salida cuando no hay dinero para pagar a una imprenta y un servicio de distribución más serio. Subes un archivo a la red esta tarde, y estará disponible para su venta física en el mundo entero en menos de 48 horas. Pero no tienes ningún tipo de control real sobre ese monstruo: he aquí la gran pega.

A pesar de su importancia, Amazon no es muy amigable con los editores. Proporciona unas plantillas que no son demasiado sencillas de usar, y una información bastante genérica. Si hablamos de formatos más complejos, que incluyan imágenes con sangría y otras filigranas ni te cuento. Te pueden dar las uvas intentando hacer las cosas bien.

Ahí estaba yo, hace nueve días, con mi manuscrito de Curiosa publicidad en el siglo XIX, perfectamente formateado. Dado el tamaño y complejidad de un libro que contiene tantas imágenes, el proceso de publicación dura unas 2 horas, sin contar el tiempo necesario para que la web lo revise todo y dé su conformidad. Pero esperaba tenerlo todo listo en unas 24 horas.

Para aquí seguimos, unas 216 horas después. A cada rechazo seguía el mensaje: ”
Your manuscript content extends past the margins. Margins prevent your content from getting cut off when your book is printed.” Había encargado una copia impresa donde no se apreciaban problemas con los márgenes, pero quién sabe. Igual tenía que ajustarlos un poco más. Así que venga retocar el archivo y volver a subirlo, esperando un visto bueno que no ha llegado. He perdido pelo, he ganado canas y creo que me ha salido un tic en el ojo derecho.

Después de ponerme en contacto con Amazon, he recibido respuesta hoy: que ni márgenes ni leches, hombre. Que eso lo dicen pa despistar (o eso parece). Que el problema es que hay texto ilegible en algunas páginas. He comprobado esas páginas, y no hay problema: todas las fuentes son correctas, y tienen un tamaño adecuado. Lo único que se me ocurre es que la pega esté en el texto incluido en los propios anuncios. Un texto que, en muchos casos no es relevante o, debido a la naturaleza del material (hablamos de recortes que tienen al menos 120 años) ni se ve.

Pues en esas estamos. Con el libro en el limbo, por culpa de la mecánica cabezonería de Amazon.

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Susurros III

portada3d_buenqYa está aquí la recopilación de relatos del III certamen literario Ediciones Negras. El relato ganador fue Para siempre, del argentino Federico Rivolta, y Nostalgia, del mexicano Morgan Alfaro Arriaga fue el finalista.

“El terror puede ser el espejo en el que se miran nuestras esperanzas. El oscuro reverso de nuestros deseos. La tumba que se prepara cuando el cordón umbilical se rompe y arranca el primer llanto. También es esa voz sin garganta que nos invita a saltar, cuando observamos al paisaje desde las alturas y nada nos mancha. Porque al espíritu humano le tientan todas las puertas, sean del paraíso del infierno, y todos los infinitos que hay entre medias. La ficción nos permite traspasar esos umbrales, travestidos de bestia o de víctima, y beber de aguas prohibidas. “

Puede comprarse aqui: https://www.amazon.es/dp/1798992876

 

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Nuevas portadas

Aprovechando las pausas entre otras tareas (no os imagináis la cantidad de tiempo que necesita Amazon para digerir un texto que incluye 800 imágenes), hemos actualizado las portadas de nuestros libros digitales para darles un aspecto más moderno y atractivo.

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Novedades

Nos cuesta encontrar un hueco para actualizar este blog. Por una parte, ya tenemos entre las manos las pruebas de impresión de Curiosa publicidad en el siglo XIX, una obra que contiene más de 800 imágenes, y que ha exigido consultar más de cien referencias bibliográficas.

Por otra parte, hemos empezado a maquetar Susurros III, la antología que recoge los relatos seleccionados en nuestro último certamen. La principal novedad es que estará ilustrado con dibujos y litografías antiguas, que hemos rescatado del olvido para la ocasión.

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Fallo III certamen literario Ediciones Negras

Ya tenemos la lista de ganadores, finalistas y seleccionados de nuestro concurso. En esta ocasión destacamos la nutrida participación internacional. !Tenemos muchos seguidores al otro lado del Atlántico!

Ganador

Para siempre, de Federico Rivolta (Argentina)

Finalista

Nostalgia, de Morgan Alfaro Arriaga (México)

Seleccionados

La mecánica del infierno, de Felipe Johnson Muñoz (Chile)

El árbol de la vida, de Alfredo José Rodríguez Pinilla (España)

Comida para arañas, de Ernesto Ortega Garrido (España)

Embriones, de Erasmo de los Ángeles Rondón Soto (Cuba)

De vidrio, de Federico Rivolta (Argentina)

La hamaca, de María Laura Burattini (Argentina)

Una oración antes de dormir, de Lisardo Suárez Esporas (España)

Su sabor, de Jesús Prieto Sánchez (España)

Respira si puedes, de Jesús Prieto Sánchez (España)

Razzia, de Francisco Juan Barata Bausach (España)

Quién vive, de Román Sanz Mouta (España)

Letanía por un hijo muerto, de Pedro P. González (España)

Haruspex, de Jose María Tintoré Parra (España)

Entre las velas, de Felipe Andrés Henríquez Jara (Chile)

Dulce madre, de Felipe Johnson Muñoz (Chile)

De vuelta a mi hogar, por Luis María Criado Barra (España)

Y allí estaba yo, de Rafael De Alba Rodríguez (España)

Un lugar cómodo, de Tamara Lago Rogel (Chile)

Sosiego, de Sandra Simone (Argentina)

Llamas, de Bernardo Martínez González

Mi turno, de Ana López Racionero (España)

La laguna de la ignorancia, de Lucila Ruiz (Argentina)

La ley del bosque, de Federico Rivolta (Argentina)

La casa Torrance, de Javier Eduardo Arias (Venezuela)

El espíritu salvaje, de Pedro P. González (España)

 

PD – Empezamos hoy mismo a maquetar la antología con todos los relatos seleccionados. Si algún autor no incluyó su fotografía o biografía en la plica, aún está a tiempo de mandarlas.

Una vez esté listo, dentro de una semana o dos, el borrador se enviará en formato digital a todos los seleccionados para su validación definitiva. A partir de ese momento, se publicará el formato digital e impreso, y podrá remitirse el ejemplar que corresponde a ganador y finalista.

 

 

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Empiezan las deliberaciones

Cerrado el plazo de admisión de originales, nos recogemos las mangas para empezar la faena de evaluarlos. Si no surgen imprevistos, en menos de un mes tendremos un ganador y un finalista. A partir de ese momento, maquetaremos la antología con todos los relatos seleccionados, se enviarán los premios, e nosotros intentaremos esquivar el infarto por tanto curro en tan poco espacio.

Gracias a todos los que os habéis animado a participar en el certamen, por cierto 🙂