Publicado en Editorial

Despedida y cierre (o casi)

El objetivo de Ediciones Negras era crear una “cooperativa” de autores. Mientras llega o no llega ese contrato millonario con una gran editorial, se puede aprovechar el tiempo explotando las posibilidades de las plataformas de edición digitales, como Amazon. Los autores podrían apoyarse entre ellos en tareas como el diseño, la maquetación y (sobre todo) la promoción de sus obras. Si se piensa bien, si nos quitan de encima las tareas que nos resultan más difíciles, cualquier tiempo invertido en ayudar a otros, quedaría sobradamente compensado. Por supuesto, aunque las obras llevasen el logo de Ediciones Negras, los autores las publicarían con su propia cuenta, conservando así todos los derechos y beneficios.

Pero esa idea no ha cuajado, por un motivo o por otro. Hemos intentado dar a conocer nuestro proyecto con certámenes literarios e incluso pagando algunas campañas de publicidad, que nos han supuesto esfuerzo y bastantes gastos, pero poco o ningún resultado. La cuesta se ha hecho tan arriba, que casi todos los colaboradores se ha despeñado, y ahora resulta imposible llegar a la cumbre.

Tras la cancelación del último concurso, por el escaso número de textos recibidos, ya no tiene mucho sentido alargar la partida. Ediciones Negras seguirá en pie, pero modificando sustancialmente su enfoque y sus objetivos.



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Cancelación del certamen

Hemos recibido un total de 41 relatos, una cifra increíblemente baja si la comparamos con nuestros certámenes anteriores. Después de una primera criba, no nos quedan los relatos suficientes para construir una antología publicable. Sin antología, no se pueden conceder premios ni tampoco dar promoción a los autores que la integran.

Después de descartar otras opciones, como completar la antología con textos clásicos, o reabrir el periodo de admisión de relatos, nos vemos obligados a cancelar el certamen. Sentimos los inconvenientes que ello pueda causar, y sólo queda dar las gracias a quienes se animaron a participar.

Publicado en Certamen

IV certamen literario Ediciones Negras

Ediciones Negras es una iniciativa creada por y para autores noveles, con el objetivo de difundir sus obras. Una de las herramientas para conseguirlo es su certamen literario, que alcanza ya su cuarta edición.

BASES

Participantes: Mayores de edad, cualquiera que sea su nacionalidad y residencia.

Temática: Relatos de terror, ciencia ficción o fantasía, en cualquiera de sus variantes.

Formato y requisitos:

·         Los relatos deben tener una extensión máxima de 400 palabras, sin incluir el título ni el seudónimo.

·         Deben estar escritos en castellano.

·     Deben ser originales (el remitente debe ser el autor del texto y conservar todos los derechos) y no haber sido premiados en ningún otro certamen.

·         Los textos se presentarán en formato DOC, con fuente Arial de tamaño 12

·         Se permite el envío de hasta tres obras por autor.

·         Las obras se tienen que enviar a la dirección editorial.ediciones.negras@gmail.com, con el asunto IV certamen literario Ediciones Negras.

·         En el cuerpo del mensaje se hará constar:

o   Nombre y apellidos del autor

o   Seudónimo utilizado

o   Fecha de nacimiento

o   Domicilio

o   Teléfono

o   Dirección de correo electrónico.

o   Opcionalmente, para su inclusión en la antología del certamen si sus relatos fueran seleccionados:

§  Una breve biografía no superior a las 150 palabras, indicando trayectoria del autor, principales obras, proyectos futuros o aspiraciones, etcétera.

§  Foto del autor en formato JPG, PNG o similar, y de tamaño no superior a los 2 MBs.

Plazo: La fecha límite para la presentación de las obras será el 15 de julio de 2019, hasta las 23:59.

Fallo: La decisión del jurado se dará a conocer el 15 de agosto de 2019, en la página https://edicionesnegras.wordpress.com.

Se seleccionará un ganador, un finalista y, de acuerdo al volumen y calidad de los textos recibidos, entre 15 y 25 relatos, para su inclusión en una antología digital e impresa. 

Premios:

·         Para el ganador: trofeo, edición, tres ejemplares impresos de la antología y una copia digital

·         Para el finalista: Edición, un ejemplar impreso y una copia digital.

·         Seleccionados: Edición y copia digital.

Otras disposiciones:

La participación en el certamen implica la total aceptación de sus bases

Cualquier eventualidad no contemplada específicamente en estas bases, queda a criterio de los organizadores del certamen.

Los autores seleccionados conservarán todos los derechos sobre su obra, incluyendo el poder modificarla o retirarla de la antología si así lo considerarán oportuno.

Las obras no seleccionadas serán eliminadas.

Publicado en Editorial

Curiosa publicidad entre 1900 y 1920

Dado el éxito de Curiosa publicidad en el siglo XIX, hemos empezado a preparar una segunda parte. Entre 1900 y 1920, se están recogiendo todos los frutos sembrados durante la Revolución Industrial, tanto los buenos como los malos. Ya podíamos comprar en El corte Inglés, mojar pan en aceite La Española o montar neumáticos Michelin en nuestro moderno Renault de 40 caballos. Pero también son años oscuros. Los militares españoles intentan reconquistar la gloria que perdieron en Cuba, embarcándose en aventuras cada vez más peligrosas. Las potencias europeas han logrado esclavizar gran parte de Asia y de África, abriendo heridas que tardarán décadas en curarse, pero sus apetitos no conocen límites, y no tardarán en enfrentarse las unas a las otras en un conflicto que alcanzará una magnitud inimaginable.

Publicado en Editorial

Nueva web sobre publicidad

Para escribir Curiosa publicidad en el siglo XIX se recopilaron unos tres mil recortes. No sólo eran anuncios, sino también noticias o anécdotas de interés. Gran parte de ese material tuvo que quedarse fuera del libro, para que su tamaño fuera razonable, pero sería interesante ir recuperándolo poco a poco. Para eso hemos creado un nuevo sitio web:

De paso, informamos que ya está disponible la versión ebook de Curiosa publicidad en el siglo XIX.

Publicado en Editorial, Lanzamientos

Curiosa publicidad en el siglo XIX: ¡Sexo!

Corset
Alfred Choubrac, finales del siglo XIX

En el siglo XIX, la moral es tan rígida como una coraza de hierro. Estamos en la época de los corsés, apretados con tanta fuerza que algunas mujeres se lastiman los órganos internos. Al matrimonio no sólo se llega virgen, y dispuesto a firmar un contrato de fidelidad que debe mantenerse hasta la tumba. La propia idea del sexo asusta y repugna, incluso entre los médicos.

En Minerva, una revista científica de 1807, se hablaba de “Las enfermedades de nervios producidas por el abuso de los placeres del amor”. También nos advertía del “abominable vicio de la masturbación” que hace que las mujeres caigan en “afecciones histéricas y un desorden general de todo el sistema nervioso”. Los hombres tampoco están libres de peligro. El “exceso de placeres venéreos”, según revistas como Décadas médico-quirúrgicas, de 1821, o Repertorio médico extranjero, de 1832, causa parálisis, cáncer e incluso la muerte.

La Vida Galante, 6 de Noviembre de 1898

Existe la creencia de que la potencia sexual no es ilimitada. Que se va gastando poco a poco, como los cartuchos de una escopeta, llevándose por delante la salud. En La gaceta médica, de 1853, se asegura que “una pérdida excesiva de semen ocasiona laxitud, debilidad, convulsiones, flaqueza, extenuación, dolores […] y diversas enfermedades”. Así que guardad todos el pájaro en la jaula, pilluelos y pilluelas. El sexo es para tener hijos, y para nada más, o ateneos a las consecuencias.

Revista La vida galante, de 19 de marzo de 1899

Ese puritanismo, que nos parece absurdo, tiene su lógica. En el siglo XIX no existen ni los preservativos ni los antibióticos. Cuando se hace parada y fonda entre sábanas ajenas, es fácil contagiarse de enfermedades como la sífilis, la gonorrea o el herpes, para las que aún no existe cura. Hablamos de afecciones terribles, dolorosas o incluso mortales, que pueden transmitirse también al feto, en el caso de las mujeres que se queden embarazadas. Una canita al aire, en ese tiempo, equivalía a jugar a la ruleta rusa. Visto así, la castidad parece la única protección razonable.

Sin embargo, hace doscientos años, la gente tampoco era de piedra. Las páginas de anuncios están llenas de remedios que prometen recuperar las fuerzas perdidas disparando al aire, o garantizan alivio para las enfermedades venéreas. En realidad, ninguno de estos tratamientos es eficaz, sino todo lo contrario. Por ejemplo, la sífilis se trataba con mercurio, que es una manera muy rápida de acabar en la tumba, porque hablamos de un metal bastante tóxico. Otros medicamentos sólo eran placebos, destinados a enriquecer a sus creadores, o escondían sustancias estupefacientes, como los derivados del opio, que aliviaban las molestias durante un rato.

La vanguardia, 1 de enero de 1881
El país, 18 de diciembre de 1900
La Unión, 7 de febrero de 1887

Resumiendo, en el tiempo que va de Napoleón a Alfonso XIII, la cama podía ser un lugar más peligroso que un campo de batalla. Aunque diera más gustito.

Todo esto y más detalles en Curiosa publicidad en el siglo XIX, ya a la venta.