Perro hambriento

Reseña:

Ricardo acaba de tener un accidente de moto, en una carretera secundaria. Ha caído en una zanja, donde no pueden verle otros conductores, con las piernas rotas y el teléfono destrozado. Puede pasar mucho tiempo hasta que alguien pase por allí y consiga oír sus gritos. Además, el olor a sangre a atraído a un perro vagabundo. Un animal enorme, enloquecido por el hambre, que quizá esté considerando la gran cantidad de carne que le puede ofrecer un cuerpo humano.

Sobre el libro:

Muchas historias nacen de nuestros propios medios. Yo me compré mi primera moto a los veintiocho años, con la tinta de carnet todavía húmeda, y una experiencia que se limitaba a la autoescuela. Dicen que sólo hay dos tipos de motoristas, el que se ha caído y el que se va a caer, y en este relato dibujo el peor escenario posible. El protagonista no puede moverse, no puede pedir ayuda ni tampoco puede defenderse de la bestia que le ha echado el ojo. Sin embargo, hará todo lo necesario para sobrevivir.

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Nuestros viejos pecados

Reseña:

De Oriente nos llegó la idea de la reencarnación, y muchos han soñado con sus posibilidades. Nos gustaría vencer la tumba y despertar, décadas o siglos después, libres de cicatrices y de manchas. Sin embargo, los sabios también enseñan que no todos los crímenes se pudren en el ataúd. Los pecados más terribles nos acompañan en la cuna, y pueden marcar nuestra existencia.

El abuelo fue un héroe de la Segunda Guerra Mundial. Uno de esos pilotos que expulsaron a los alemanes de los cielos de Inglaterra. Tiene Alzheimer y apenas recuerda donde está ni reconoce a quienes le rodean. Pero no ha olvidado sus días de gloria. Ni tampoco los pecados que ha callado durante tantos y tantos años.

Sobre el libro:

La reencarnación es un concepto muy atractivo, se crea en él o no. Los verdugos de ayer pueden ser las víctimas de hoy, porque purgan unas culpas que ya no recuerdan. Los inocentes que vemos sufrir, tal vez vuelvan con otras pieles y ganas de revancha. Una rueda que gira y gira, de la cuna a la tumba, de la noche a una nueva luz.

Esa es la idea que inspiró este relato. Los secretos que creíamos enterrados bajo dos metros de tierra, pueden volver a nosotros, con otra cara, y otra garganta.

¿Sabríamos qué decirles?

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Niebla en el horizonte

Reseña:

No importa cuantos demonios le robemos a la imaginación. La vida real siempre será mucho más terrorífica, sin que sea necesario caer en los escenarios más extremos, como la guerra o el hambre. Con frecuencia, el compás de una vida ordinaria, donde se acumulan las arrugas y desaparecen las oportunidades, puede esconder un horror absoluto. Rodrigo es alguien vulgar, un hombre que perdió su empleo y su casa, y ahora busca un poco alivio en el fondo de un vaso. Alguien que no nos importa, salvo para usarlo de espejo, y ver en qué podríamos convertirnos, si los mecanismos se rompieran y nuestra suerte se atascara. Nunca seremos atacados por monstruos, fantasmas ni muertos vivientes. Pero sí podríamos ser como Rodrigo.

Eso es lo aterrador.

Sobre el libro:

Llevamos tantos años de crisis a las espaldas, que ya resulta imposible sacársela de encima. Tanto nos hemos acostumbrado a las vacas flacas que ya no concebimos otra cosa. Los mil euros que parecían un salario de subsistencia, hace una década, ahora son una meta a alcanzar, aunque se hayan multiplicado nuestros costes, como el carro de la compra o la vivienda.

Para muchas personas, la crisis ha sido un auténtico horror. Un sueldo de mierda no ofrece ningún asidero, y es el borde un precipicio que puede llevar a la ruina. Esa era la historia que quería contar.

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Mi pequeño guardián

Reseña:

Los gatos son los bufones de Internet. Unas simples mascotas, que unos aman y otros detestan. Pero muchas civilizaciones antiguas, como los egipcios, supieron comprender su importancia. El gato no sólo es un excelente cazador de ratones. También poseen unas profundas conexiones con el mundo sobrenatural, y pueden ver las almas de los muertos. Son los guardianes entre un mundo y el otro.

Danko es un gato pelirrojo y juguetón, un animal sobrealimentado que necesita dormir dieciocho horas al día. Sin embargo, es el único que puede defender a la pequeña Emilia, de ocho años, del ataque de un terrible demonio. El fantasma de un pederasta y asesino en serie, que ha escapado de la tumba mucho más poderoso de lo que fue en vida.

Sobre el libro:

Muchos relatos nacen de una apuesta con las propias musas. Este fue el caso. Quería que algo tan inofensivo como un gato doméstico se enfrentara al peor enemigo imaginable.

Yo tengo gatos (no pienso decir cuántos) y es mucho más fácil creer en fantasmas cuando están cerca. De vez en cuando, les gusta mirar fijamente alguna esquina, donde nada se mueve, o maullarle a alguna presencia invisible. Como tienen unos sentidos tan desarrollados, miran o reaccionan a cosas que no podemos percibir con la misma facilidad, por supuesto. Pero, ¿y si no fuera así?

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Los niños inocentes

Reseña:

Primavera de 1942. España vive su posguerra, de espaldas a una Europa que arde. Aquí andan sueltos los monstruos de la Guerra Civil, como el hambre, las heridas o los rencores. En ese escenario, nadie se molestó en investigar el asesinato de un niño en un pequeño municipio rural. Sólo era uno de los muchos crímenes que se perdieron en las profundidades de la hemeroteca, en uno tiempo sin televisores ni Internet. Nunca se conoció la verdad, porque los testigos juraron callarla. Sólo setenta y cinco años más tarde, el último superviviente se atreverá a contarlo todo.

Sobre el libro:

Nunca me ha interesado mucho discutir sobre rojos o azules, en una guerra donde hubo tantos tonos de gris. Las cenizas mancharon a muchos españoles, sin importar cuál fuera su ideología, y dejó el paisaje roto.

España tampoco pasaba por su mejor momento. Apenas treinta años antes, se perdían los últimos pedazos del Gran Imperio; un espejismo de gloria que ocultaba las miserias de un país que no supo subirse a los primeros vagones de la Revolución Industrial, y siempre anduvo a remolque. En muchos pueblos, el teléfono aún no había llegado y las vías del tren andaban muy lejos.

Donde hay atraso, posguerra y aislamiento es muy sencillo esconder secretos. Basta cerrar la boca y dejar que el tiempo los entierre. Sin embargo, el olor a podrido nunca desaparece del todo. De eso va este relato.

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La vieja casa

Reseña:

Hay familias que construyen su propia mitología. Lo hacen con leyendas que nacieron dos o tres generaciones atrás, con una confianza absoluta en los poderes invisibles y, sobre todo, con una imaginación que no conoce cadenas. Lo sobrenatural se convierte en un ingrediente más del día a día, y las experiencias más perturbadoras se aceptan como algo inevitable. La vieja casa habla de todo eso. De fantasmas que se niegan a morir, aunque la infancia haya quedado atrás y ya no quede margen para las fantasías, porque se recuerdan una y otra vez.

Sobre el libro:

Los fantasmas están diseñados para asustar, según la literatura o el cine. Pero no dejan de ser figuras entrañables. Han perdido todo lo que tienen, y deben observar a un mundo al ya no pertenecen, tal vez desintegrándose poco a poco. No se les puede reprochar un poco de ira o alguna arranque de locura.

En mi familia, los fantasmas eran actores cotidianos. Los veía mi abuela por los pasillos de nuestras casas, y los invocaba mi tía con un tabla de ouija. Algunos vimos también los pequeños, porque es fácil pintar cosas que no existen cuando tienes tanta pintura al alcance de la mano. O quizá sólo fueran sueños, alimentados por las sábanas, y luego relatados a media voz. Qué más da si son reales o no. También es falso el valor concedido a un diamante, y eso no impide que media humanidad los busque. Siempre hay algo bello en las fantasías sembradas en una tumba, donde nunca habrá otra cosa.

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La tercera imaginaria

Reseña:

Unas maniobras de rutina, en un campo de maniobras maltratado por varias generaciones de militares. Al soldado Costa sólo le preocupa terminar su guardia y volver al saco de dormir. Sin embargo, hay algo escondido entre los árboles. ¿Se trata de otro soldado, de un animal o es otra cosa? A tantos kilómetros de la civilización, en una tierra que pocos pisan, cuando la luna envejece y todas las sombras engordan, el horror no conoce frontera y puede atacar en cualquier momento.

Sobre el libro:

Siempre hay algo de verdad en todos mis relatos. No existe el soldado Costa ni tampoco el temible enemigo contra el que tendrá que pelear. Pero estuve en la Brigada Paracaidista (primera compañía de la primera Bandera, pollo, a ver si te enteras) y, como el personaje, me tocó hacer muchas marchas con todo el equipo, y montar guardia en entornos que le darían canguelo al mismísimo Jack el Destripador.

En el relato, la acción se sitúa en el campo de maniobras de Chinchilla, en Albacete. En la vida real, tal vez fuera algún rincón de la provincia de Huesca. Tantas eran las maniobras, y tan seguidas, que no soy capaz recordarlo. Sí resulta bastante fiel esa sensación de estar expuesto a cualquier peligro imaginable, a pocos metros de la espesura. Estábamos entrenándonos para combatir insurgentes y, por ahí fuera, había un número indeterminado de hombres dispuestos a hacernos la puñeta. Si nos echaban el guante, tal vez nos sometieran a un interrogatorio nada agradable, para averiguar el número o la disposición de nuestras fuerzas. Pero a las tres o cuatro de la mañana, cuando la oscuridad es más espesa, no es a los hombres a lo que más se teme.

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